Intervención de una compañera de Mujeres Ante el Congreso en el encuentro pro-elección convocado el jueves 3 de julio en el Congreso de los Diputados.

Buenas tardes.

Desde la plataforma Mujeres Ante el Congreso agradecemos a los grupos parlamentarios convocantes la invitación a participar en este acto, muy simbólico para nosotras porque la existencia de la plataforma y su propio nombre derivan de un acto similar a éste que tuvo lugar en esta sede el 11 de marzo de 2009.

No mucho antes la Guardía Civil había visitado las casas de mujeres que habían abortado en el marco de la ley de 1985 y se inició una persecución infame contra varias clínicas. Eso dio relieve a la reivindicación feminista de una nueva ley que diese seguridad jurídica a las mujeres que abortasen y a las y los profesionales del sistema sanitario, lo que sólo era posible en el marco de la plena despenalización de la IVE y de su regulación como una prestación más del sistema sanitario.

Una vez iniciada la tramitación de lo que sería la Ley 2/2010, cuyo anteproyecto mejoraba la ley de 1985 pero nos parecía insuficiente, entramos en contacto con varios grupos parlamentarios. En particular, las reuniones mantenidas con Gaspar Llamazares permitieron que muchas de nuestras propuestas estuviesen presentes en el debate parlamentario, aprobándose varias de ellas.

Todas somos conscientes de que la entrada en vigor del plazo de 14 semanas para la libre decisión liberó a más de cien mil mujeres cada año de complicados trámites, pero la plataforma siguió activa por considerar que el derecho a decidir de las mujeres sólo estaría plenamente reconocido cuando la IVE fuese despenalizada para todas las personas implicadas en ella, cuando las mujeres no necesitasen alegar causa alguna  en ninguna circunstancia y cuando la IVE se realizase con plena normalidad dentro del sistema público de salud.

Estábamos luchando entonces por ir a mejor. Pero entonces entró en juego un nuevo elemento político: la victoria electoral del PP y, algún tiempo después, la presentación de un nuevo anteproyecto de ley que, ignorando todo lo relacionado con la salud sexual y reproductiva, declaraba la guerra a los derechos de los mujeres. El ministro Gallardón habló de una vuelta a la ley de 1985, pero eso es falso, pues ese proyecto crearía un entorno legal mucho más restrictivo que aquel.

También hablaron de que la ley 2/2010 rompió el “consenso social”, pero eso es falso, porque la derecha española nunca ha participado del consenso que existe en la sociedad, ya que el PP y su partido antecesor no sólo votaron contra las leyes de 1985 y 2010, sino que las llevaron al tribunal constitucional para boicotearlas. Si de ellos dependiera, en España no estaría permitido ningún aborto, ni el divorcio, ni el matrimonio sin discriminaciones.

El proyecto Gallardón es un insulto contra las mujeres. Esa ley no trata de los fetos ni de sus derechos, entrar en ese debate es caer en la trampa que nos han tendido. Nosotras no vamos a discutir de qué “fetos pueden ser abortados”, eso nos coloca a la defensiva. No creemos que unos fetos tengan más derechos que otros en función de su estado, como Gallardón nos quiere hacer decir, creemos en el derecho igual de todas las mujeres a decidir sobre su maternidad. Porque esta ley lo que niega es los derechos de las mujeres, nuestro derecho a decidir sobre nuestra maternidad, nuestro derecho a gobernar nuestra vida y nuestra sexualidad, sin ingerencias del Estado, de los obispos, de los políticos. Eso es lo que está en juego.

Por eso, cuando Gallardón dice que quitará todo reproche penal a las mujeres que aborten fuera de su ley, pero no a las y los profesionales de la sanidad, ni tampoco a quienes nos ayuden en ese proceso, lo que está haciendo es insultarnos, declarando que las mujeres somos irresponsables, tanto que ni siquiera se nos tratará como delincuentes sino como víctimas de nuestros propios actos. Y a eso decimos no y ante eso decimos que sólo nosotras podemos decidir.

Nuestro primer objetivo es parar el proyecto de Gallardón, para no retroceder. Porque lo que quieren no es resolver los defectos de la actual ley, sino aniquilar sus virtudes. Quieren cargarse el plazo de 14 semanas de libre decisión, pues es la parte de la ley que apunta hacia lo que debe ser una regulación libertaria de la IVE; es insuficiente, sí, pero permite que el 91% de las mujeres que abortan lo puedan hacer sin acogerse a ningún tipo de supuesto. Sobre eso, no cabe cesión alguna. Y quieren cargarse también el derecho de las jóvenes de 16 y 17 años a decidir, que fue otro de los logros importantes de la Ley 2/2010. No vamos a ceder tampoco. Ni vamos a admitir que se quite o dificulte ninguno de los supuestos actualmente reconocidos, porque, aunque no creemos en los supuestos tutelados y condicionados, no vamos a admitir que se cierren más vías a la realización de la IVE.

Por eso, desde que se anunció  ese anteproyecto, se ha ido tejiendo la unidad de acción de las mujeres y del movimiento feminista, con dificultades sin duda, pero unidad en contra de la ley Gallardón. Así tenemos que continuar, como hicimos cuando el tren de la libertad, o el 8 de marzo, o en las movilizaciones ante el ministerio de Justicia, convoque quien convoque allá estaremos todas.

No renunciaremos a nuestro horizonte de libertad, desde luego. Nosotras sí queremos que se modifique la legislación vigente, porque es insuficiente. Ahora toca evitar el retroceso, pero al hacerlo tenemos que acumular fuerzas para ir más allá. No vamos a parar hasta que el aborto voluntario quedé fuera, en cualquier de sus variantes, del código penal. No vamos a parar hasta que las mujeres podamos abortar sin alegar más causa que nuestra libre y responsable voluntad. No vamos a parar hasta que ese derecho incluya a las jóvenes y a todas las mujeres que residan en España, sea cual sea su situación legal. No vamos a parar hasta que la IVE se realice de forma normalizada en la sanidad pública.

Y para llegar hasta allí, ahora tenemos que parar la ley Gallardón, unir todas las fuerzas que compartamos ese objetivo. Paremos este proyecto reaccionario y sigamos dialogando sobre el futuro que queremos.

Muchas gracias a todas y todos.